"Nuestros hogares estan poblados de objetos que de manera más o menos consciente hemos elegido para que nos acompañen, incluso para que nos representen. Nos dan seguridad, nos identificamos con ellos, nos nutrimos de su presencia auqnue esllo supinga una dependencia no explícita, no admitida por nuestros principios. Lo que si podemos afirmar es que estos objetos potencian nuestro “estar“, son la máxima expresión de un modo de apropiación del lugar que habitamos, y lo transforman en el lugar donde uno se siente más protegido.
Estos objetos almacenan información sobre sus poseedores. Funcionan como llaves precisas de nuestra memoria y, por tanto, forman el archivo de nuestro poder personal. Conscientes o no del discurso, secreto o no, que alberga cada una de las cosas que poseemos, nuestras cosas son como los miembros olvidados de ese segundo cuerpo en el que se convierte nuestra casa. Nos sentimos obligados a protegerlos, a nutrirlos incluso, para que sigan preservando nuestra identidad a pesar de las circunstancias cambiantes de nuestro devenir. Obviamente nuestros objetos tienen una historia propia que los hace en cierta forma autónomos respecto a nosotros. Pero la razón última que nos lleva a reconocer que existe una cierta dependencia para con ellos es su capacidad de reactivarnos determinadas situaciones vitales propias en las que nos reconocemos y que forman el discurso de nuestra existencia."
Eulàlia Valldosera, 2010
http://interartive.org/index.php/2010/09/objetos-eulalia-valldosera/